Sobre las abejas se ha hablado mucho y en general, se conocen a grandes rasgos sus beneficios para la agricultura y las ventajas de los elementos que produce: miel, propóleo, cera, polen y jalea real. Sin embargo, hay otros elementos que se conocen menos y que se están utilizando y aprovechando actualmente: veneno, sonidos (zumbido), calor (terapias) y aromas (aire de la colmena). Estos cuatro últimos elementos enfocados a la mejora de la salud con terapias de relajación a través del sonido, acostarse sobre las colmenas para beneficiarse de su calor y respirar los elementos, que están dentro de la colmena, en forma de aromas y partículas suspendidas en el aire.
Colombia es uno de los países con más biodiversidad, razón por la cual, la producción de miel debería ser, no solamente muy abundante, sino muy rica en variedad de aromas, sabores, tipos de polen y beneficios curativos, dependiendo de a que elementos de la vegetación tengan acceso las abejas.
La realidad, sin embargo, es bien diferente.
Percepción:
Gracias a los medios de comunicación y las películas, la gente sigue viendo a las abejas como un problema y una amenaza para su vida o la de sus animales. Esto es totalmente falso pues, como se sabe, las abejas pierden su vida al picar, por la manera en que está constituido su agujón y por lo tanto, solo atacan en el caso de ser molestadas. Por esto, es que cuando llega un enjambre a algún sitio, las personas prefieren quemarlo, envenenarlo o lo que sea necesario, para destruirlo, en lugar de buscar su conservación y beneficiar su finca o de resultar, su ubicación, realmente inconveniente , acudir a la entidad correspondiente para su traslado.
Pureza:
Como en tantos otros casos de elementos naturales, el valor real de las abejas y sus productos está muy por debajo de lo que debería ser. Esto, gracias a que en el mercado se comercializan con el nombre o la apariencia de "miel", productos "alimenticios" que en general son azúcar o fructosa, aroma o sabor artificial a miel y espesantes, eso si, en empaques alusivos a abejas, colmenas y panales. Evidentemente, eso no es ni remotamente cercano a la que es la miel y sus beneficios y su costo es muy inferior al de la miel pura. Lamentablemente entre el 70 y 80% de toda la miel que se consume en Bogotá, realmente no es miel.
Crianza
En este punto y de manera sorprendente, las personas no saben que las condiciones de las abejas hace mucho que dejaron de ser naturales. La intervención del ser humano en la producción, junto con el afán típico de la sociedad de consumo, ha causado que las abejas sufran de infecciones, parásitos y hongos. De esta forma, es posible entonces que la miel "pura" ahora incluya rastros de antibióticos, fungicidas y pesticidas, adicionales a los que ya de por sí, las abejas están sometidas por los cultivos cercanos a sus colmenas y sobre los que no tiene control el apicultor.
Alimentación:
Por las mismas razones expuestas en el punto anterior, a las abejas se les alimenta con azúcar y tortas proteicas (que contienen harina, huevo y azúcar o miel). Para el lector debe ser claro y evidente, que esto no tiene nada de natural y que no es beneficioso para las abejas y en consecuencia, tampoco para la naturaleza y el ser humano.
Reproducción:
Aquí sucede otra vez lo mismo, con el afán de multiplicar la cantidad de colmenas y "mejorar" la producción, se interviene en el proceso natural de la selección de reinas y no se permite su vuelo nupcial. En éste, la reina sale volando muy alto y solo los machos (zánganos) más fuertes y veloces que la logren alcanzar la fecundan. En este proceso los zánganos pierden la vida. En la apicultura actual se escogen , al "ojo" (con el criterio que dicte el "experto" de turno), a las reinas que les parezcan más convenientes y se inseminan de forma artificial, en lugar de dejar este proceso a la sabiduría de la naturaleza y al tiempo apropiado para que esto suceda.
Consciencia
El desconocimiento del valor real de las abejas para nuestra supervivencia en la tierra, lo maravilloso de sus productos obtenidos de manera natural y amorosa y nuestro afán por mantener la salud, sin cambiar nuestros malos hábitos, también ha perjudicado a las abejas. Para producir jalea real hay que matar a las larvas de las reinas, para obtener el veneno en algunos casos también se sacrifica a la abeja, aunque ya existe la tecnología para obtener su veneno sin matarlas.
Propósito
Nuestro propósito e invitación para los amantes de la naturaleza y otros apicultores es crear un refugio para las abejas donde estas se desarrollen natural y libremente y se obtengan los productos de la más alta calidad, sin hacerles daño y solamente, en el caso en el que haya excedentes. Así mismo, ayudar a generar consciencia y verdadero conocimiento sobre las abejas y sus beneficios en nuestras comunidades.
La abeja vikinga representa, para nosotros, a la abeja que se dejó desarrollar naturalmente y se ha vuelto, tan fuerte, que por si misma, resiste las inclemencias del clima, las enfermedades, los enemigos y se reproduce cuando y como lo determina la naturaleza. De esta forma, nos retribuye con los mejores y más puros productos apícolas y el aumento de las cantidad y calidad de nuestras cosechas.
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