La alimentación y la salud están completamente relacionadas por obvias razones. “Qué tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento”. Como se mencionó en encárgate tú, a la hora de buscar un cambio de vida, ésta debería ser una de las premisas fundamentales a considerar, pues la idea no es solamente tener un mejor ambiente en todo sentido (radiación, contaminación, ruido, etc.), sino de gozar de alimentos lo más nutritivos y sanos posibles. Adicionalmente, ser lo más autosuficientes e inmunes, que se pueda, ante pandemias, catástrofes, desabastecimientos, crisis económicas, escasez de combustible, etc.
Dado que uno es lo que come y se convierte en los que piensa, es fundamental cambiar nuestra manera de alimentarnos, tanto en cuanto a de qué nos alimentamos, como la cantidad y la calidad. ¿Comerías la cantidad de pan que comes ahora, por poner cualquier ejemplo, si tú mismo tuvieras que preparar la tierra, sembrarla, abonarla, cuidarla, cosechar, obtener el grano, molerlo y cocinarlo?
Si no cambiamos nuestra alimentación es muy difícil cambiar la manera de pensar, pues la mente se impregna de la energía de lo que nos alimentamos y nos hará percibir el mundo de forma muy diferente si se consumen alimentos de origen animal e intoxicantes (drogas, alcohol, cigarrillo, etc.), que si se mantiene el cuerpo lo más limpio posible, consumiendo alimentos vegetales saludables.
Como en los demás temas que trata esta página, nos hemos desconectado completamente de la naturaleza y olvidamos que el alimento tiene, como único propósito, mantener el cuerpo físico que nos dieron y mantenerlo sano. Si se hace consciencia de que esta creación fue diseñada de tal manera que no hay forma de mantener la vida sin quitársela a otro ser (así sea un vegetal), deberíamos ser muy escrupulosos con lo que se come y en qué cantidades. Comer de más y/o comer lo que no es apropiado, necesariamente conducirá a la enfermedad y no debería sorprendernos (más aún, si el alimento está contaminado, envenenado o es transgénico).
El objetivo que se plantea entonces es producir nuestros propios alimentos, de la manera más sana y natural y con el menor esfuerzo posible, sobre todo, teniendo en cuenta que llegará el momento en que por la edad, las actividades físicas, muy posiblemente, se nos dificultarán.
La dieta vegetariana es la más adecuada de acuerdo con los argumentos mencionados anteriormente y adicionalmente, la más económica en todos los aspectos. Redunda en una buena salud y energía que nos alejará, en general, de los gastos médicos. Es posible lograrla de manera variada en un terreno de no mucha extensión y es la más barata de comprar o producir, si se compara con los alimentos de origen animal o el costo que representa criar, mantener y alimentar a un animal.
Si lo planteado en la columna anterior resuena con tu manera de pensar, hay una solución, los cultivos sintrópicos o la agrofloresta,
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